«Elige un trabajo que te guste y tendrás cara de viernes todos los días»

Algo similar es lo que mi padre me decía el día que tenía que decidir qué quería estudiar en la universidad.

¡Qué dificil era saber «que quería ser de mayor»!

Terminé estudiando Administración y Dirección de Empresas, y al contrario de lo que podéis pensar, no me arrepiento nada de mi decisión pero siempre me encantó organizar eventos, dejar volar la imaginación y conseguir hacer un poquito más feliz a la gente con ello. Así que, ¿por qué no hacerlo?

Y así, un buen día de 2014, me lancé a por este proyecto.

Algo similar es lo que mi padre me decía el día que tenía que decidir qué quería estudiar en la universidad.

¡Qué dificil era saber «qué quería ser de mayor»!

Terminé estudiando Administración y Dirección de Empresas, y al contrario de lo que podéis pensar, no me arrepiento nada de mi decisión pero siempre me encantó organizar eventos, dejar volar la imaginación y conseguir hacer un poquito más feliz a la gente con ello. Así que, ¿por qué no hacerlo?

Y así, un buen día de 2014, me lancé a por este proyecto.

Al principio surgieron muchas dudas de cómo empezar. Pero, pronto me di cuenta de que cuando trabajas en un día tan especial, no solo basta con poner ilusión y dar lo mejor, hay que saber hacerlo y conocer en profundidad el día B y todo lo que implica ser Wedding planner.

Para mi, fue muy importante formarme. Comencé con diferentes cursos cortos de protocolo y wedding planner en varias escuelas, y empapándome además con todo el contenido de Internet pero, finalmente, decidí formarme con grandes profesionales.

Así, fue como formé parte del 23º Workshop de la estupenda Bodas de Cuento School y de la 4ª edición del BDC Camp School, que fueron sin duda, las experiencias que me dieron el empujón para hacer realidad Enabódate.

Desde entonces, he ido avanzando y creciendo profesionalmente como wedding planner y he de confesar que esta profesión me ha «enabodado». Me hace muy feliz compartir momentos tan especiales con las parejas que confían en mí su gran día y poder ayudar a hacer realidad sus sueños.

Pero, también es cierto que nunca he abandonado la perspectiva humilde con la que me inicié en esta profesión y me gusta la filosofía Slow Wedding. Es obligatorio para mi que las parejas disfruten de la organización desde el minuto uno, y que prime divertirse, ilusionarse y vivir el día con naturalidad, sencillez y humildad.

Desde entonces, he ido avanzando y creciendo profesionalmente como wedding planner y he de confesar que esta profesión me ha «enabodado». Me hace muy feliz compartir momentos tan especiales con las parejas que confían en mí su gran día y poder ayudar a hacer realidad sus sueños.

Pero, también es cierto que nunca he abandonado la perspectiva humilde con la que me inicié en esta profesión y me gusta la filosofía Slow Wedding. Es obligatorio para mi que las parejas disfruten de la organización desde el minuto uno, y que prime divertirse, ilusionarse y vivir el día con naturalidad, sencillez y humildad.